Información para los papás y mamás

¿Tienes hijos pequeños? Pues lo siguiente te interesa, y mucho, para conservar su salud oral desde el principio de su vida.

Desde que aparecen los primeros dientes, sobre los 6 meses de vida, éstos necesitan ser cepillados. La mayoría de padres no saben esto o no lo tienen en cuenta.

Para mantener limpios estos primeros dientes podemos usar cepillos especiales para bebés (dediles de silicona, los puedes encontrar en la farmacia) o una gasa para frotarlos suavemente y arrastrar así la placa bacteriana adherida a ellos.

A medida que va creciendo, hasta los 36 meses de edad, le irán saliendo el resto de los dientes de leche. Es responsabilidad de los padres mantener limpios dichos dientes.

Al niño le podemos dejar que juegue con el cepillo mientras nos ve a nosotros cepillarnos. Una vez que hemos terminado de cepillarnos, tenemos que cepillarle los dientes a él. Esto es así hasta los 8 ó 9 años de edad, donde se considera que el niño ha adquirido la capacidad motriz suficiente para ser independiente en el cepillado. Antes de esa edad, son los padres los responsables de la higiene bucal de su hijo. Si un niño menor de 8 años tiene caries es absoluta responsabilidad de los padres, no del niño.

Frecuentemente en la consulta nos encontramos a niños de 4 a 6 años con grandes caries en los molares de leche, incluso en los incisivos, y a padres que les llaman la atención por comer «tantas chucherías». La culpa de esas caries nunca se les puede achacar a ellos, ya que somos nosotros, los padres, sus educadores, los que tenemos que educar a nuestros hijos tanto en una alimentación saludable como en unos correctos hábitos de higiene oral.

Para cepillar los dientes de nuestros hijos se recomienda sentarlos en nuestro regazo, y con un cepillo adaptado a su edad limpiarle los dientes por cuadrantes como hacemos con nosotros mismos. Si nuestro hijo tiene una alimentación sana no es necesario que se le eche al cepillo ningún tipo de pasta, pero si, por el contrario, come alimentos ricos en azúcares, deberíamos añadir al cepillado pasta dental infantil (que tienen un bajo contenido en Flúor, unas 400ppm). Con el tamaño de un grano de arroz es suficiente para todo el cepillado.

Con esto vamos a conseguir que nuestro hijo, ya desde una edad muy temprana, adquiera unos hábitos higiénicos orales correctos, lo cual nos asegurará menores problemas dentales para el futuro.

Asimismo, es muy recomendable acudir a su dentista antes de cumplir el año de vida. Aunque, si bien es cierto, en esta primera visita no seremos capaces de explorar al niño, podremos instruir a los padres en los cuidados dentales de su hijo.

Su visita al Dentista

Los niños son esponjas y aprenden por imitación de sus padres, hermanos y , en general, cualquier persona que se encuentre en su entorno cercano. Por ese motivo, es de extremada importancia cómo los padres preparan a sus hijos para la visita al dentista. Si le quiere explicar, por ejemplo, cómo le van a dormir una muela para arreglársela nunca debe decirle palabras que tengan componente negativo o que se puedan asociar al dolor y/o castigo. Nunca decirles palabras como aguja, pinchazo, dolor…En su lugar usar pellizquito, crema, etc. El componente psicológico que ofrecen los padres a sus hijos puede cambiar totalmente la manera de comportarse del niño ante una situación desconocida (en este caso, su primer empaste, por ejemplo).

Los niños entran sólos al gabinete. Está demostrado científicamente que de esa manera somos capaces de manejarlos de manera más cómoda y fácil que con sus padres presentes. Es la única razón por la que no dejamos pasar a los padres durante el tratamiento. Al finalizar, podrán pasar y le enseñaremos lo que le hemos realizado. Y, por favor, no le pregunten lo que suelen hacer mucho padres como primera opción: «¿Te ha dolido?» Esa simple frase nos hecha por tierra mucho de lo conseguido hasta ese momento pues hará que el niño piense «ah, ¿pero es que esto me tenía que doler?».

En términos globales, podemos tratar al 95% de los pacientes infantiles. Algunos casos en concreto, de niños muy rebeldes, no disponemos de los conocimientos ni técnicas necesarias para poder hacer un tratamiento en condiciones óptimas, por lo que se les derivaría al especialista en la materia, el Odontopediatra.

Siguiendo estas pequeñas instrucciones conseguiremos entre ambos, padres y dentista, que la experiencia de acudir a una clínica dental sea total y absolutamente normal.

Recomendaciones para la higiene bucal de su hijo:

Como hemos mencionado anteriormente, los padres sois los responsables de la salud oral de vuestro hijo. Debéis controlarle la dieta evitando el exceso de alimentos cariogénicos (ricos en azúcares) y cepillarle los dientes tras cada comida.
Desde que nacen los dientes hay que cepillarlos (aproximadamente a los 6 meses de edad). El cepillo a usar deberá estar adaptado a su edad.. Para los bebés existen dediles específicos; para los niños más grandes podréis encontrar en el mercado multitud de cepillos infantiles. Se recomienda usar pasta infantil a partir de los 2 años de edad (con bajo contenido en flúor, 400ppm).
Cuando tengan más edad podéis dejar que empiece a cepillarse solo, pero siempre tendréis que repasárselo y cepillarle correctamente vosotros. Hasta los 8 años no se considera que el niño ha alcanzado la capacidad motriz suficiente como para hacerlo correctamente.


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